Comencemos por un buen cepillado dental y una visita con la higienista.

Es importante saber que una buena técnica de cepillado dental te va a ayudar a prevenir la caries y la periodontitis como enfermedades orales más comunes.

Al eliminar la placa bacteriana después de las comidas, conseguirás minimizar el riesgo de que aparezca la caries y mantener el buen estado de salud de tus encías.

No sólo eso te ayudará a mantener tu salud oral a raya; una vez al año, la higienista dental realizará una limpieza de la placa bacteriana calcificada y te enseñará a cepillar correctamente dientes y lengua y a usar la seda dental para limpiar los espacios interdentales.

Sigamos con una cita anual con tu dentista de referencia.

Después de una higiene dental profesional, el dentista debe realizarte una revisión.

Esta revisión conviene hacerla después de la higiene dental para poder observar encías y dientes perfectamente libres de sarro y que el dentista pueda examinar cualquier anomalía. Esta revisión incluirá una radiografía que complementará toda la información necesaria para una buena prevención.

Las revisiones anuales permiten detectar precozmente las caries y patologías incipientes.

Prevención en niños.

Idealmente, la primera visita al dentista para los niños debe ser cuando les haya erupcionado su primer diente, o al menos, durante el primer año de vida del niño.

El odontopediatra revisará la erupción y  realizará unas recomendaciones a los padres para que cuiden de su higiene dental.

Enseña a tu hijo a cepillarse los dientes 

Hay que inculcar buenos hábitos de higiene oral desde el primer año de vida del niño. Ayúdalo a cepillar sus dientes dos veces al día con la mínima pasta de dientes con flúor (equivalente a un grano de arroz).

A Medida que va creciendo el niño, habrá que ir incorporando más cantidad de pasta dental y adecuar el cepillado a los dientes que vayan erupcionando, siempre supervisado por un adulto y repasando las zonas donde el niño no llegue.

Revisiones dentales en niños

Hay que controlar la ingesta de azúcar en los niños y procurar que ésta no permanezca en contacto con los dientes demasiado tiempo. Los padres deben asegurarse que los niños se cepillan después de comer alimentos azucarados para que no aumente el riesgo de contraer caries.

El odontopediatra se asegurará de revisar dientes y encías cada 6 meses y realizar una aplicación de flúor tópico para reforzar el esmalte dental. Si detecta algún problema estará a tiempo de tratarlo y evitar la pérdida prematura de los dientes de “leche”.

Existen otros tipos de procedimientos preventivos como el sellado de fisuras, que ayudará a cerrar los surcos de los molares y premolares del niño para evitar que se depositen los azúcares y minimizar el riesgo de caries.

Confía en tu dentista y déjate guiar por él. Desde la ética, recomendamos la prevención antes que el tratamiento.

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