Muchos pacientes sufren de ansiedad los días y momentos previos a la visita a su dentista. El psicólogo Santi Alemany analiza e identifica los motivos para ayudar y mejorar la experiencia en la consulta.

Muchos pacientes sufren de ansiedad y nerviosismo cuando saben que se acerca la visita al dentista.

De la mano del psicólogo Santi Alemany, quién es colaborador habitual de Centro Odontológico Drs. Miravé, estamos realizando un estudio para comprender y analizar la ansiedad que provoca la visita al dentista. La finalidad de dicho estudio es poder identificar el grado de la ansiedad en particular para cada uno de los pacientes y poder ayudarle a mejorar su experiencia de visita en la consulta.

La colaboración con el psicólogo Santi Alemany no sólo se extiende en la realización del estudio, sino también en la posibilidad de contar con su experiencia en la propia clínica. Ofrecemos la posibilidad a aquellas personas que presentan una ansiedad elevada, fobia o miedo al dentista o a cualquier ámbito relacionado con nuestra especialidad que se reúna con él para que el acompañe en un proceso previo a la visita o durante ella para que esta sea lo más satisfactoria posible.

ALGUNOS CONSEJOS PARA CONTROLAR TU ANSIEDAD DENTAL

Si tienes ansiedad dental seguramente te interesen estos consejos. Como verás, no requieren una preparación especial, ni un presupuesto elevado. Todo el mundo los puede aplicar.

Si utilizas algún truco para manejar tu ansiedad dental y lo quieres compartir, mándanos un correo electrónico a santi@mirave.es y nosotros lo publicaremos aquí.

 

– Si tienes molestias, no lo demores.

No esperes a que el dolor sea insoportable para concertar una cita con el dentista. La demora en acudir a consulta a menudo comporta que las opciones de tratamiento más conservadoras no sean viables y haya que optar por intervenciones más complejas. Para evitar problemas lo mejor es acudir al dentista cada seis meses, o antes si sientes molestias.

 

– Concierta la cita en un día poco estresado.

El día de la visita procura que sea lo menos estresante posible, tanto desde un punto de vista físico como psicológico y emocional. Si puedes elegir, pide hora a primera hora de la mañana: primero porque así es menos probable que algo complique el día antes de la visita, y segundo porque tendrás menos tiempo para echarte atrás.

 

– Evita comidas y/o bebidas excitantes el día de tu visita.

Café, té, refrescos con cafeína, teína, taurina o extracto de guaraná (presentes en muchas bebidas energizantes), ginseng, chocolate y bebidas o comidas con alto contenido en azúcar son alimentos que pueden empeorar tu ansiedad. Evítalos siempre que puedas y procura hacer las comidas de manera pausada.

 

– Habla abiertamente con tu dentista.

Coméntale sobre tu ansiedad dental de manera franca, explicándole qué aspectos del tratamiento te angustian. Un buen profesional te aconsejará y te recomendará medidas para ayudarte a contrarrestar la ansiedad.

 

– Encuentra el dentista adecuado

Es tan importante que tu dentista se ocupe de tu salud dental como que tengas confianza en él o ella. Solicita una primera visita y asegúrate de que te sientes cómodo antes de iniciar cualquier tratamiento. Si no es así, sigue buscando hasta que encuentres el dentista adecuado para ti.

 

– Organiza bien tu tiempo.

Llegar de cinco a diez minutos antes de la hora concertada es un buen margen. Llegar demasiado pronto puede provocar que la ansiedad se dispare mientras esperas, pero llegar con el tiempo muy justo suele llevar aparejado un nivel de ansiedad mayor.

 

– Acude a consulta acompañado/a.

En tu próxima visita, convence a un familiar o un amigo/a para que te acompañe. Tener una cara conocida cerca puede influir de manera muy positiva para reducir tu nivel de ansiedad.

 

– Lleva material para distraerte.

Una de las maneras más efectivas de combatir los miedos es, simplemente, tener la mente ocupada en otra cosa: música, un libro, crucigramas, juegos en el móvil o tablet, etc. Elige lo que más te entretenga y llévatelo a la consulta. No solo mientras esperas en la sala, sino también mientras te atienden: prueba a ponerte música con auriculares, cierra los ojos (no hay ninguna necesidad de que veas el instrumental) e intenta relajar tus músculos.

 

– Si buscas información, acude a buenas fuentes.

Es posible que, una vez hecho el diagnóstico y te digan qué te van a hacer en la próxima visita, sientas la tentación de buscar información al respecto. Informarse es una muy buena opción, pero recuerda que no todo lo que se publica en internet es cierto, sobre todo en foros concurridos sin moderar. De la misma manera, conviene no hacer caso de los comentarios negativos de personas allegadas: casi siempre suelen hacer referencia a lo doloroso del procedimiento (sea cual sea) y casi siempre se equivocan. Si quieres información, pregunta cuanto quieras a tu dentista.

Si después de estas indicaciones tu ansiedad sigue siendo elevada existen opciones que también pueden ayudarte. Recuerda que no hay dos personas iguales, por lo que los tratamientos han de ser individualizados, y lo que sirve para una persona puede no funcionar con otra.

 

– Medicación

Consulta con tu médico, porque se requiere prescripción médica, y no se receta en todos los casos. Si tus niveles de ansiedad han dificultado seriamente o impedido en otras ocasiones tu visita al dentista es posible que tu médico te recete ansiolíticos. En cualquier caso, NUNCA te automediques.

 

– Homeopatía

Existen productos homeopáticos o fitoterapéuticos que ayudan a reducir la ansiedad. Como se ha dicho, cada persona es diferente, así que consulta con un especialista para determinar qué productos pueden funcionar en tu caso.

 

– Sedación

Es un procedimiento que debe ser llevado a cabo por personal especializado y no es aplicable a todas las personas. Consulta con tu dentista.

 

– Psicología

Las terapias de tipo cognitivo-conductual se han mostrado muy efectivas en el tratamiento de la ansiedad dental, así como en otros tipos de fobia que pueden incidir en ella. Consulta con un psicólogo para ver qué tipo de terapia se puede ajustar mejor a tus características.